sábado, 8 de octubre de 2016


 Rodolfo Walsh y la muerte de su hija María Victoria


El 24 de marzo de 1976 comienza en el país una dictadura que se extendería  durante más de siete años,  se cobraría  la vida de 30.000 personas y desmantelaría el aparato productivo del país. Reproducimos a continuación dos cartas que escribió el periodista y escritor Rodolfo Walsh -autor de obras como Operación Masacre, ¿Quién mató a Rosendo? y Caso Satanowsky - luego de que su hija María Victoria, militante de Montoneros, muriera en un enfrentamiento con el Ejército.

Fuente: Cuadernos de Militancia Nº 4, Rodolfo Walsh.
Carta a Vicki
Querida Vicki: La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y Pablo: “era mi hija”. Suspendí la reunión.
Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirme, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía.
Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida.
Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad.
Hoy en el tren un hombre me decía: “Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año”. Hablaba por él pero también por mí.
Carta a mis amigos
Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.
El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.
La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en diario La Opinión y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Como tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.
Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarlos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical, que era su responsabilidad.
Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo, que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada partida.
Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.
El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejarla. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja. He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.
"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción.
Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.
A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego.
"De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. 'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."
Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.
En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones. Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.
 La última carta de Rodolfo Walsh


Algunas de las aseveraciones que Rodolfo Walsh hiciera en su carta a la Junta Militar no pudieron ni podrán ser mejor enunciadas en oportunidad y justeza de criterio. Allí, advirtió que los militares no derrocaban a un gobierno sino la posibilidad del pueblo de vivir en un proceso democrático. Observó además que los golpistas restauraban “la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación”. Dio cuenta también del plan sistemático de aniquilamiento y aseguró que la Dictadura “ha despojado a la tortura de su límite en el tiempo”. No se equivocó tampoco al denunciar que el gobierno militar no intervenía como árbitro entre “dos terrorismos” sino como “la fuente misma del terror”. Pero fue más certero aun al subrayar el hecho de que la dictadura contaba con el apoyo de poderosos grupos económicos, una pata civil, que venía a beneficiarse con la planificación de la miseria para todos los argentinos.
Walsh redactó este texto el 24 de marzo de 1977, a un año de instalada la Junta Militar. Por entonces, su hija Vicky, oficial montonera, se había suicidado junto a su pareja, cuando se encontraba acorralada tras un enfrentamiento con las fuerzas militares. Un día después de escrita la carta, mientras dejaba ejemplares de la misma en buzones de calle, fue encerrado por un grupo de tareas de la ESMA en las cercanías del cruce de las avenidas San Juan y Entre Ríos, barrio porteño de San Cristóbal. Walsh combatió y fue herido. Moriría en el campo de concentración, como asegurara al finalizar la carta, fiel al compromiso “de dar testimonio en momentos difíciles”. Sus secuestradores y asesinos, entre ellos Alfredo Astiz y Jorge Acosta, fueron sentenciados a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal n° 5 en octubre de 2011, acusados por la privación ilegal de la libertad, tormentos, robo de bienes y homicidio.
Fuente: Gregorio Levenson y Ernesto Jauretche, Héroes. Historia de la Argentina revolucionaria, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1998, págs.162-169.


Carta abierta de un escritor a la Junta Militar

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. 1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aun en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas. 2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y en horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 o 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos. 3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y a los partidos de que aun los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor. 4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas. 5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. 6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte. 8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay. 9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal". 10
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar 11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron. 12
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos". 13
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
Referencias:
1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3"Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Ángel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este último había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".
5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.
7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.
8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por La Opinión el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".
9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.
10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según La Razón del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.
11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.
12 Diario Clarín.
13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.

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 Biografía de Rodolfo Walsh

 Rodolfo Walsh y la muerte de su hija María Victoria

 Proclama del 24 de marzo de 1976

 La imposición de un modelo económico y social


Fuente: www.elhistoriador.com.ar

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mijaíl Alexándrovich Shólojov

 

"Detrás del mausoleo de Lenin, más allá de la muralla del Kremlin, la bandera roja, sacudida por el frío viento, gualdrapea en el cielo. Iluminada desde abajo por una blanca incandescencia de luz eléctrica, arde y borbotea, roja como sangre que corre. El recio viento cambia de dirección. Durante un momento la pesada tela cuelga inmóvil del palo; luego se extiende otra vez, y flota ya a Oriente, ya a Occidente, llamando a la rebelión, a la lucha..."

Mijail Shólojov

 

(Kruzhilino, 1905 - Veshenskaya, 1984) Novelista ruso adscrito al realismo, ganador del premio Nobel de literatura en 1965 y una de las figuras más importantes de la "nomenclatura" literaria soviética. Realizó estudios en su ciudad natal y en Moscú. Entre 1920 y 1924 se desempeñó en los más diversos empleos y en 1923 comenzó a publicar relatos para, a partir del año siguiente, dedicarse en exclusiva a la literatura.
Nacido en la región militar del Don, Shólojov no era de origen cosaco, aunque supo describir magistralmente las condiciones de vida y la reacción de las gentes del sur ante el hecho revolucionario, la guerra civil y la colectivización. Ello se aprecia en los numerosos relatos que escribió entre los años 1923 y 1927, en su mayoría recogidos en la colección Cuentos del Don (1926).
Su narrativa temprana gira fundamentalmente en torno a los conflictos de clase que se producían en las aldeas cosacas durante la guerra civil, ejemplo de lo cual es el relato La prueba" (1923). A pesar de que la mayoría de esos relatos no están especialmente bien escritos, evidenciaron que su autor poseía una voz propia, un ojo preciso para los detalles, un fino sentido del humor y, sobre todo, un dominio de la jerga cosaca, que le valió el reconocimiento de A. Serafimóvich, también cosaco.
En 1925 comenzó a trabajar en su novela épica El Don apacible (1928-1940), una especie de reivindicación de los cosacos, tenidos por contrarrevolucionarios en la Rusia soviética a partir de su implicación en el sangriento fin de las revueltas durante la revolución de 1905. De los cuatro libros que componen la novela, el primero está dedicado a la vida en las aldeas cosacas antes de la guerra y a la participación de la caballería cosaca en la lucha contra las tropas alemanas, el segundo al rechazo de los cosacos a la monarquía de Kornilov y al inicio de la fatal contienda entre Rojos y Blancos en las tierras del Don, y los dos últimos a las penurias producidas por la colectivización de la agricultura.
El tema principal es la resistencia cosaca a entregar su tierra patria a un poder impuesto desde fuera, así como a renunciar a una estructura económica y familiar que les había dado unidad y prosperidad durante siglos. Otras obras de Shólojov, como La tierra erguida (1932), La ciencia del odio (1942) o El destino de un hombre (1967) expresan como el autor se fue plegando a los dictados de la literatura estatal soviética.
En 1965 se le concedió el premio Nóbel de Literatura, en un gesto que fue interpretado como una cortesía de la Academia Sueca por haber provocado el "affaire Pasternak" y la concesión a éste último del mismo premio en 1958, lo que no fue del agrado de las autoridades soviéticas. En la mayoría de sus artículos y discursos, Shólojov, que fue miembro del Comité Central del Partido Comunista desde 1961 hasta su muerte y miembro de Unión de Escritores Soviéticos desde 1934, siguió la línea orientada por el Partido Comunista, atacando con saña a los escritores disidentes.


El escritor Noam Chomsky de los EEUU habla de los mecanismos
detrás de la comunicación moderna, un instrumento esencial de
gobierno en los países democráticos, tan importantes para nuestros
gobiernos como la propaganda es a una dictadura.




– Empecemos por el asunto de los medios de comunicación. En Francia,
en mayo del 2005, con ocasión del referéndum sobre el tratado de la
Constitución Europea, la mayor parte de órganos de prensa eran
partidarios del ”sí”, y sin embargo 55% de los franceses votaron por el
”no”. Luego, la potencia de manipulación de los medios no parece
absoluta. ¿Ese voto de los ciudadanos representaría también un ”no” a
los medios?

– El trabajo sobre la manipulación mediática o la manufactura del consentimiento hecho por Edgard Herman y yo no
aborda la cuestión de los efectos de los medios en el público [1]. Es un asunto complicado, pero las pocas investigaciones
que profundizan en el tema sugieren que, en realidad, la influencia de los medios es más importante en la fracción de la
población más educada. La masa de la opinión pública parece menos tributaria del discurso de los medios.
Tomemos, por ejemplo, la eventualidad de una guerra contra Irán: 75% de los norteamericanos estiman que Estados
Unidos debería poner fin a sus amenazas militares y privilegiar la búsqueda de un acuerdo por vías diplomáticas.
Encuestas llevadas a cabo por institutos occidentales sugieren que la opinión pública iraní y la de Estados Unidos
convergen también en algunos aspectos de la cuestión nuclear: la aplastante mayoría de la población de los dos países
estima que la zona que se extiende de Israel a Irán debería estar completamente despejada de artefactos de guerra nuclear, 
comprendidos los que poseen las tropas norteamericanas de la región. Ahora bien, para encontrar este tipo de
información en los medios, es necesario buscar mucho tiempo.

En cuanto a los principales partidos políticos de los dos países, ninguno defiende este punto de vista. Si Irán y Estados
Unidos fueran auténticas democracias en cuyo interior la mayoría determinara realmente las políticas públicas, el
diferendo actual sobre lo nuclear ya estaría sin duda resuelto. Hay otros casos así.

En lo que se refiere, por ejemplo, al presupuesto federal de Estados Unidos, la mayoría de norteamericanos desean una
reducción de los gastos militares y un aumento, por el contrario, en los gastos sociales, créditos otorgados a las Naciones
Unidas, ayuda económica y humanitaria internacional, y por último, la anulación de las bajas de impuestos decididas por
el presidente George W. Bush a favor de los contribuyentes más ricos.

En todos estos asuntos la política de la Casa Blanca es totalmente contraria a los reclamos de la opinión pública. Pero las
encuestas que revelan esta oposición pública persistente raramente son publicadas en los medios. Es decir, a los
ciudadanos se les tiene no solamente apartados de los centros de decisión política, sino también se les mantiene en la
ignorancia del estado real de esta misma opinión pública.

– Cuando se les pregunta a los periodistas, si sufre presiones responden inmediatamente: ”Nadie me ha presionado, yo
escribo lo que quiero. ” Es cierto. Solamente, que si tomaran posiciones contrarias a la norma dominante, ya no escribirían
sus editoriales. La regla no es absoluta, desde luego; a mí mismo me sucede que me publiquen en la prensa
norteamericana, Estados Unidos no es un país totalitario tampoco. Pero cualquiera que no satisfaga ciertas exigencias
mínimas no tiene oportunidad alguna de alcanzar el nivel de comentador con casa propia.

El sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instila la línea directriz como el aire que respira. Uno
ni se percata, y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor
que los sistemas totalitarios.

No olvidemos cómo se impone siempre una ideología. Para dominar, la violencia no basta, se necesita una justificación de
otra naturaleza. Así, cuando una persona ejerce su poder sobre otra -trátese de un dictador, un colono, un burócrata, un
marido o un patrón-, requiere de una ideología que la justifique, siempre la misma: esta dominación se hace”por el bien”
del dominado. En otras palabras, el poder se presenta siempre como altruista, desinteresado, generoso.

Fuente-Iniciativa debate

martes, 13 de septiembre de 2016



La desafiante imagen de la joven manifestante que está dando la vuelta al mundo
La foto que está dando la vuelta al mundo. Foto: Reuters/ Carlos Vera

Carlos Vera Mancilla, fotógrafo de la agencia Reuters, es autor de la imagen que hoy destacan los sitios ingleses BBC y The Guardian, y que ha sido vista más de 570 mil veces en el fanpage de La Tercera, donde una manifestante mira fijamente a un carabinero de Fuerzas Especiales en la marcha de conmemoración del 11 de septiembre.
El domingo, Vera captó la imagen afuera del Cementerio General de Recoleta, cuando todavía no había disturbios en la marcha organizada por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
“Se llevaron detenido a dos compañeros que andaban en su grupo y en la agitación la niña reacciona”, contó el gráfico a La Tercera. “Se veía jovencita, pienso que debe ir en primero medio”, añadió.
Según el fotógrafo de la agencia Reuters, la protagonista de la imagen venía caminando junto a un grupo, casi al final de la romería, “cuando los fuerzas especiales empezaron a detener gente selectivamente”. Entonces “reaccionó y se puso delante del carabinero con la mirada desafiante”.
“Por los colores amaranto que llevaba ella y otros chicos con los que iba, pienso que debe pertenecer a la Jota. Mi error fue no preguntarle el nombre, para no quedar como sapo, porque la situación era extrema”.
El fotógrafo de Puerto Montt, afincado en Santiago desde 1991, se ha especializado en temas como barras bravas, comercio sexual y el movimiento estudiantil. Sin ir más lejos, en 2013, sus imágenes formaron parte del documental “Educación en Chile”, un registro que muestra la actividad al interior de las marchas y tomas estudiantiles entre los años 2011 y 2013.

A 43 años del golpe: La heroica lección de Allende



Salvador Allende
Por Manuel Cabieses D.
Han transcurrido 43 años desde la muerte del presidente Salvador Allende en La Moneda bombardeada y en llamas. Tiempo más que suficiente para apreciar en toda su magnitud la tragedia que desató en Chile la traición de las fuerzas armadas en cumplimiento de su tradicional papel de escuderos de la oligarquía. El recuerdo de ese hecho histórico se hace especialmente necesario en la crisis que hoy vive el país y cuyo principal ingrediente es precisamente el factor ético. Inspirarse en la lección de Allende de lealtad a los principios en esa hora suprema, ayudará a la futura Izquierda chilena a recomponer el ideario que permite las grandes hazañas de los pueblos.
La lección de Allende -rubricada por el heroísmo de enfrentar el golpe militar con un puñado de valerosos combatientes- ha sido relegada al olvido por muchos que se proclamaban sus “seguidores” y “herederos”. La Izquierda institucionalizada desempolva cada tanto el recuerdo de Allende para cumplir un rito que se hace cada vez más formal. Se sacraliza su nombre, convertido en ícono inofensivo despojado de todo filo revolucionario. En la conducta de esa falsa Izquierda no se rescatan los valores éticos y políticos por los que combatió Allende. El ejemplo más bochornoso lo constituye su propio partido, que hace tiempo abandonó la ideología y los principios originales del PS para hacer suyas las banderas del neoliberalismo.
A través de sus representantes en el gobierno y Parlamento, ese tipo de políticos han gobernado y legislado en beneficio de la billetera de los que derrocaron al presidente Allende y que aplicaron al pueblo un despiadado terrorismo de Estado. Los cinco gobiernos de la Concertación (hoy reencarnada en Nueva Mayoría) han sido el revés de la medalla del gobierno de Allende y la Unidad Popular. Sería muy injusto, desde luego, reprochar esa actitud a la Democracia Cristiana que no tiene parentesco ideológico ni político con la Izquierda. La DC nació en Europa, acunada por la Iglesia Católica para contener los avances del comunismo. En Chile, la DC asociada a la derecha participó en la conspiración golpista alimentada por fondos de la CIA. Sería absurdo, por tanto, pedir que los dos gobiernos post dictadura encabezados por la DC reivindicaran la lección del presidente Allende. Pero los gobiernos de los “socialistas” Lagos y Bachelet, que en nada se diferencian de los de Aylwin y Frei (ni tampoco de Piñera), desnudaron la vergonzosa conversión de antiguos marxistas en diligentes administradores del capitalismo más extremo que existe en el mundo.
Costará mucho esfuerzo -y una titánica batalla de ideas- revertir el daño que ha causado la traición a los principios igualitarios y democráticos cometida por el maridaje de política y negocios. Será la pesada herencia que dejarán estos gobiernos. Barrer con la corrupción necesitará de algo más contundente que la escoba que agitó Carlos Ibáñez en los años 50 para limpiar la corrupción de los gobiernos radicales.
La indiferencia política y la abstención electoral -que ya alcanza al 60%- constituyen formas pasivas de castigo que los ciudadanos aplican al sistema y a sus instituciones. Pero son armas inocuas en la lucha por los cambios políticos y sociales. La abstención, fenómeno en crecimiento -que seguramente se repetirá en las elecciones municipales del próximo 23 de octubre- solo desprestigia aún más al sistema, pero no lo modifica. Los partidos de manos sucias se distribuirán las piltrafas de crédito público que aún restan. Pero las instituciones desprestigiadas seguirán funcionando en medio del páramo social en que ya se encuentran. En las elecciones presidenciales y parlamentarias del 19 de noviembre de 2017 sólo se producirá un cambio de turno en el gobierno. Lo más probable es que la Nueva Mayoría sea reemplazada -otra vez- por Sebastián Piñera y su equipo empresarial. Los partidos se redistribuirán amistosamente los 35 nuevos cupos de diputados y los 12 de senadores que les permite la nueva ley electoral. Los malabaristas de la política ya se preparan para celebraresas importantes “victorias” parlamentarias. Y así continuará girando el carrusel de la política, si el pueblo permanece con los brazos cruzados y no toma en sus manos la iniciativa de producir el gran cambio que sólo puede provenir de una Asamblea Constituyente.
El 11 de septiembre de 1973 fue un tajo brutal que interrumpió el desarrollo democrático alcanzado hasta entonces por el país. Las consecuencias de ese impacto se mantienen hasta hoy. Este fenómeno tiene diversas expresiones en las relaciones sociales y en la vidacotidiana de los chilenos. La principal es el miedo, un miedo no confesado pero latente en la conducta conservadora -cuando no hipócrita- de vastos sectores. Es el temor a que la imprudencia pueda despertar otra vez la locura homicida de la oligarquía y sus fuerzas armadas. La historia del país está jalonada de masacres, guerras civiles, golpes de Estado, revoluciones, motines, conspiraciones y dictaduras. Sobre todo el espanto que produjo el terrorismo de Estado de los años 70 y 80. Esto hace que el temor tenga un fundamento objetivo. La casta política lo ha utilizado para mantener casi intacto el modelo que implantó la dictadura. Su lema ha sido ceder a las demandas populares con una condición: los cambios pueden hacerse solo “en la medida de lo posible”. Sin embargo, lo que el país necesita es cerrar una brecha histórica y retomar el camino democrático y de justicia social que trazaran el presidente Allende y los partidos populares de los años 70. Esto se ve dificultado por el temor al cambio que impide -por ahora- reconvertir el desprecio a la corrupción en alternativa de democracia participativa. Para que una amplia mayoría ciudadana apoye la alternativa es indispensable generar condiciones para defender al futuro gobierno popular de las maniobras desestabilizadoras y amenazas golpistas que se reactivarán, como siempre sucede. La insistencia del imperio en bloquear los procesos democráticos en América Latina sigue vigente. Lo evidencia la difícil situación que vive Venezuela -objetivo de un plan golpista similar al que sufrió Chile-, y los golpes “blandos” en Brasil, Paraguay y Honduras.
El pueblo organizado y consciente de sus derechos necesitará también construir una alianza con las fuerzas armadas para alcanzar triunfos con fortaleza suficiente para garantizar su existencia. En Chile, país que ha sufrido la traumática experiencia de la dictadura, forjar la alianza pueblo-fuerzas armadas suena a utopía inalcanzable. Las contradicciones son muy fuertes. Pero no se trata de hacer tabla rasa del abismo que abrieron 17 años de tiranía. Ese periodo no solo fue responsabilidad de las fuerzas armadas sino también de la élite civil que las incitaron a martirizar al pueblo. Si pretendemos reemprender -con las diferencias que imponen las condiciones del mundo de hoy- el camino que inició el presidente Allende, hay que volcarse a construir la fuerza social, política y armada que abra paso al futuro. Esto, en los hechos, lo han iniciado los movimientos sociales. La unidad del pueblo explotado se da en la lucha. Lo están demostrando las protestas por el estado miserable de la salud pública y por el robo de las AFP. Movimientos de prolongada resistencia como la lucha ejemplar del pueblo mapuche son inspiradores de la protesta que fermenta en el seno de la sociedad. Lo mismo sucede con el movimiento estudiantil que desde 2006 no ceja en su exigencia de educación gratuita y de calidad. La irrupción masiva a nivel nacional de la Coordinadora de Trabajadores No+AFP abre un espacio favorable al movimiento popular para plantearse metas superiores. Si los movimientos sociales logran confluir en un programa que demande también la convocatoria de la Asamblea Constituyente, se daría un paso fundamental para honrar la lección del presidente Allende. Una Constitución Política democrática en su origen y contenido no resolverá por sí sola la crisis. Pero el proceso de discusión en la base social que iniciará el llamado a Asamblea Constituyente y las decisiones plebiscitarias que trae aparejada la aprobación de la Carta Fundamental y la nueva institucionalidad, permitirán el vuelco democrático que hará posible retomar el camino de la independencia nacional, la soberanía popular y la justicia social que interrumpió la violencia golpista en 1973.
Editorial de “Punto Final”, edición Nº 859, septiembre 2016.
(Tomado de Rebelión)